martes, 11 de febrero de 2014

Reseña crítica

La virgen de los sicarios

El libro La virgen de los sicarios, se centra en la vida de Fernando y su amor, que dura 7 meses, con Alex, que después de haber sido asesinado su jefe, es presentado a Fernando en la casa de José Antonio. Alexis es un sicario más de los muchos que hay en Colombia, en específico Sabaneta; Fernando comienza a experimentar, a su alta edad, un amor incondicional por Alexis, pero él se ve envuelto en un charco de todo la porquería que Colombia tiene, entre los asesinatos, gente pobre, robos, mal gobierno, poco respeto a la iglesia y una infinidad de balas, Fernando y Alexis tratan de mantener un control de la maldad, fungiendo como ángeles de la muerte en las calles. Esto nos lleva al trágico desenlace que le espera al protagonista y la pérdida de su primer amor, Alexis. Sin embargo la suerte le sonríe una vez más, pero es una risa burlona y sarcástica.
En busca de una felicidad, en medio de un infierno, es posible que cualquiera se aferre a lo poco que tenga y en el caso de Fernando, solo le queda “La virgen de los sicarios”.
Este es un libro fácil de digerir, son tan solo 127 páginas, bien escritas en un solo y gran capítulo, a diferencia de muchos libros, La virgen de los sicarios, no contiene como tal los diálogos, que están escritos en prosa y es difícil captar, ¿quién habla?, ¿dónde comienza?, y  ¿en qué momento deja de hablar? Tiene la peculiaridad de explicar en el mismo libro y en el mismo instante que habla, cada palabra o regionalismo que cree que el lector pueda desconocer. También suele divagar con la descripción de personas, lugares y de sus emociones.
Fernando Vallejo, junto con La virgen de los sicarios, nos lleva en una historia diferente, libre de censura y envuelta en tres temas muy controversiales, ignorancia, fe y violencia; desde el punto del autor tenemos frases dignas de ser el lema de toda una ideología: “Cuando la humanidad se sienta sobre sus culos ante un televisor a ver veintidós adultos infantiles dándole patadas a un balón no hay esperanza”. (Pág. 12) En este simple párrafo podemos encontrar un desdén hacia lo que es más simple que un vaso con agua, el fútbol. El fútbol, herramienta para embobar, máquina para olvidar y arma para cegar. Nos explica con la claridad más brutal, que es un algo tan infantil y vulgar que logra quitar toda la esperanza a una nación.
“Solo nuestra fe católica más nuestra vocación reproductora la puede contrarrestar un poco”. (Pág.62) ¿Fe católica? El personaje trata de decir que la fe, no la iglesia, podría acabar con el infierno de Medellín, pero de qué fe habla, él dice que no existe dios y que sí, si existe es culpa suya, la única sin culpa es María Auxiliadora, su virgen favorita. Esta es sin duda una frase hipócrita y pareciera, según la lectura, que el personaje busca una fe que él no tiene, yendo a cada una de las 150 iglesias. Ya no se sabe si cree o no. “Dios no existe y el que no existe no tiene no tiene bienes”. (Pág.71) Aquí se reafirma su indiferencia hacia dios pero no hacia su existencia. Es muy diferente, no creer en dios y aceptar que, dios no existe. Claro que dios no existe, si existiera, nacería, moriría, se transformaría y moriría, pero no, todo lo finito existe y si dios no hace nada de eso dios no existe y es infinito.